2012: Claves para una tragedia minera

SINOPSIS

Durante la primavera y el verano de 2012, tiene lugar la, en el momento de escribir esto, última gran huelga minera que ha vivido Asturias. Dado que ha sido objeto continuo de muchas de nuestras discusiones, mayormente informales, queríamos expresar una serie de consideraciones al respecto.
Por otro lado, dado el impacto que tuvo sobre el medio “activista” (más aún fuera de Asturias), revela como ningún otro la desorientación teórica y práctica de dicho medio, en el cual nos incluimos. El conflicto estalla, abarcando tanto a la minería pública (HUNOSA) como a las diversas compañías privadas, a finales de mayo de 2012, al ponerse en práctica unos recortes del 64% a la producción de carbón nacional (1) .
REPARTO

Gobierno. El ejecutivo de Mariano Rajoy, salido de la victoria electoral de noviembre de 2011, debe aplicar la agenda neoliberal del Capital internacional en un contexto de crisis, en el que ciertas cargas sociales ya no son, en teoría, asumibles para el Estado. La empresa estatal Hulleras del Norte S.A. (HUNOSA), lejos de las mastodónticas cifras de empleo de otros tiempos, conforma una fuerza de trabajo en Asturias de unas 1800 personas.
Patronal. Elemento clave en la mafia carbonera, es de todas sabido los tejemanejes en torno al sector, vía importación de carbón ucraniano o de los sitios más diversos y el cobro impune de subvenciones millonarias.
Lejos de las teóricamente paradisiacas condiciones de trabajo en HUNOSA, el proletariado de la minería privada sufre unas tasas de explotación propias de los tiempos de la industrialización.
SOMA.
Sindicato minero de la UGT, preponderante en la minería asturiana, que cuenta de todas maneras con un sector de afiliación del 90%; no se entra a trabajar en HUNOSA sin estar afiliado a este sindicato o a CC OO. En este caso, hablamos de un sindicato fuertemente jerarquizado en torno a la dirección de José Ángel Fernández Villa (2), y que constituye un agente político, económico y social en las cuencas mineras (fundamentalmente las del Nalón y el Caudal) y en toda Asturias
en general de primer orden. Político por el gran peso que el SOMA ha jugado en el PSOE asturiano y estatal, poniendo y quitando presidentes del Principado y, claro está, alcaldes, concejales y responsables de todo tipo; una fuerza en todo caso que ya no es lo que era, en la medida del peso que ha perdido la minería en las últimas décadas, pero que hay que tener en cuenta. Económico, en la medida en que es indisociable de su fuerza política, y por su gran número de liberados sindicales (3) ; reforzado por su peso en la coNcertación social a la hora de decidir la ejecución de los Fondos Mineros, eligiendo por dónde debe pasar una autopista o dónde hay que situar un campus universitario (4). Social por la confluencia de los dos factores anteriores, la tremenda red clientelar urdida en los últimos treinta años, con un amplio reguero de estómagos agradecidos dispuestos a partirle la cara al primer listillo que cuestione a la “Somafia”.

CC OO.
En otros tiempos correa de transmisión del Partido Comunista, esta central, que ya ni siquiera cuenta con un sindicato propio en el sector (5), es la segunda fuerza en las cuencas mineras asturianas, compartiendo muchos de los vicios del primero (menos en la medida de su menor fuerza), aunque en algún momento de los 80 llegó a superar al SOMA.

CSI.
Sindicato de corte “radical”, desde su constitución formal como sindicato (arranca como escisión por la izquierda de CC OO) su presencia en el sector minero ha sido muy débil, aunque en los 90 y primeros 2000 tenía secciones sindicales en HUNOSA; hoy ni eso. Con todo, ha jugado su papel en este conflicto, marcado por la desorientación más absoluta y su incapacidad para trazar un discurso y una práctica coherentes, intentando llevar adelante una especie de sorpasso en las movilizaciones y de radicalizar la situación general en base al conflicto minero. En la medida en que la CSI tiene un peso de primer orden en las luchas sociales asturianas, es inevitable entrar con detalle en su postura, ya que también afecta a nuestras prácticas.
Muchas veces, sus alucinaciones ideológicas son las mismas que las nuestras, en lo esencial. Basta con apuntar que difícilmente una lucha desesperada en un sector prácticamente irrelevante en la composición del Capital vaya a traer consigo el renacer de la cuestión social, por muchas carreteras que corte, y esta es sin duda la ilusión fundamental en la que se suele caer (6). No es que pretendamos pedir a un sindicato (ni a este ni a ninguno) que cuestione y eche por tierra en su actuar las categorías capitalistas (trabajo asalariado, valor, mercancía, economía, progreso, productividad…) lo que equivaldría a poner las bases de la comunidad de lucha, del comunismo… pero incluso a un nivel de lógica mercantil, de una organización que cuenta con presencia en la banca, en el sector energético, etc., sería de esperar algún tipo de análisis más allá de consignas banales del tipo “Asturies se salva quemando”, más acordes para cantar en conciertos que para levantar una alternativa global a lo existente.

Gueto activista.

Bajo esta denominación genérica puede considerarse a toda una estela de organizaciones y personas “militantes”, que se reconocen o no en la extrema izquierda, buena parte de las cuales, en Asturias, están encuadradas en el sindicato anteriormente citado. En lo que respecta al conflicto, es menester citar y criticar la actuación de grupos radicados en las propias cuencas mineras; si bien este punto de partida les sirve normalmente para tomar una actitud más desengañada respecto de un conflicto como este, lo que ya es un avance. Como no somos fieles ni creyentes, no pedimos a la gente que haga milagros, pero en el momento que se lleva adelante una práctica, y que nuestro objetivo es avanzar en la lucha, no por la pervivencia particular de un sector económico ni por unas mejores condiciones de supervivencia por si mismas, si no por la comunidad humana, por la supresión de clases sociales y el Estado, la abolición del trabajo asalariado y la mercancía, se hace obligatorio criticar dicha práctica, sobre todo cuando esta podía, incluso en un contexto tan desfavorable, llegar más lejos. En este sentido, se puede traer a colación la labor, en primer lugar, de la gente del C.S.A. La Semiente de L’Entregu, labor positiva ya por si misma en el sentido de que intentó enmarcar la lucha minera en un contexto más amplio. En segundo lugar, a la asamblea de paradas ADEPAVAN. Cabe citar por último al sector teóricamente más radical del espectro, que estaba por entonces en vías de reorganización, cristalizadas en el surgimiento de la Coordinadora Anticapitalista, sólo en la medida en que provenimos de dichos impulsos organizativos, porque su capacidad de incidir en el conflicto minero fue prácticamente nula (7).
TRAMA

1. A finales de mayo de 2012, el Gobierno de Mariano Rajoy (Partido Popular) anuncia su intención de recortar un 64% las ayudas a la producción del carbón. Es una banalidad decir que el sector de la minería España funciona por criterios políticos, lo mismo hoy que hace cincuenta años. A un nivel de rentabilidad económica, de pura lógica mercantil, sólo se salvaría la producción privada en el Norte de León y poca cosa más, y en este caso tiene más que ver con una actividad de desescombro (básicamente, arramplar con montañas enteras en procesos puramente mecánicos que no requieren de ningún “minero” como tal) que con una actividad extractiva en el sentido clásico. La agonía del
sector minero ha sido continua en todo el siglo XX, marcada por una rapiña burguesa sin parangón y por una subjetividad proletaria radical e insumisa. Ambas confluyen en la década de los 60: la patronal minera, tras la última fase dorada que le supuso la posguerra, con unas condiciones de
trabajo esclavistas y militarizadas, con la autarquía y con la liquidación física de las vanguardias proletarias (rápidamente reconstituidas sobre nuevas bases), sin haber invertido una peseta en la modernización del sector, y ante la liberalización tecnocrática, se topa con el agotamiento económico del sector. El Estado debe acudir rápido a nacionalizar un conjunto de instalaciones chatarreras y chamizos. Esa década se inicia con unos recortes de plantillas que están en el origen de la gran huelga de 1962. Aunque algunas voces avispadas pugnan ya en ese momento por liquidar el sector, la constitución de la empresa estatal HUNOSA, adjunta al Instituto Nacional de Industria, representa una delicada apuesta por la paz social, y la renuncia tácita del régimen franquista a afrontar las consecuencias de un desmantelamiento que dejaría en la calle a 40.000 trabajadores que, en ese momento, son además la punta de lanza de la reconstrucción del proletariado en España. La “reconversión” minera queda, pues, aplazada sine die, y no será hasta la década de los 80 se den las condiciones objetivas y subjetivas (gobierno socialista asentado, consolidación del totalitarismo mercantil-democrático y retirada del movimiento obrero del escenario) para afrontarla (8). Las luchas de 1991-92 marcan la imposición de la agenda del Capital:
el fin de la minería se asume (con más o menos amargura, según los casos) como inevitable; en consecuencia, sólo se puede discutir de lo que se puede obtener a cambio de su liquidación. El inicio de prejubilaciones masivas y la puesta en marcha de los Fondos Mineros marcan un tipo de liquidación anestesiada y feliz del sector que permite mantener el nivel de vida (elevarlo, incluso), sin perder de vista nunca la sangría demográfica de las comarcas mineras y la devastación social que provocó la inundación del territorio por la droga (9). Así, estos veinte últimos años contemplan
el declive irremediable de un sector emblemático, por lo general declive tranquilo y sólo alterado de vez en cuando a la hora de firmar un nuevo Plan del sector (el caso de 1998 es el más evidente).
Los recortes a la producción subvencionada de carbón no comienzan, pues, con Rajoy, ni siquiera en cuanto a las fechas concretas de liquidación plena del sector, obra del anterior gobierno (PSOE). Por un lado, la sintonía entre el SOMA y el PSOE fue total incluso en esas circunstancias; por ejemplo, si ya de por sí la UGT (y CC OO, en menor medida) fueron a desgana a la huelga general contra Zapatero (29-9-10, desgana reconocida por ellos mismos), en las cuencas mineras el SOMA no pegó un solo cartel de la convocatoria. Por otro lado, la mayoría de conflictos en la minería privada en los últimos años fueron azuzados por lapropia patronal contra el Gobierno, siendo un episodio destacado en esta Crónica General de la Infamia.

2. La tónica de ciertos conflictos laborales, aparentemente los más radicales, en Asturias y no sólo en Asturias, sigue un guión conocido por el gran público, simplificando: protesta sindical + movilización callejera en algún modo espectacular (barricadas, fuego…) = probable obtención de resultados. La huelga de 2012 se ciñe fielmente a este guión. Pero cuarenta años de totalitarismo democrático no pasan en balde: primero, porque los cortes de carreteras y la goma quemada
cada vez son peor vistos por el resto de la masa asalariada, generando más rechazo que aceptación (incluso en un momento de crisis como el actual, aunque aceptaríamos alguna matización al respecto); segundo, porque la fuerza de los mineros, en un sector reducido a proporciones más o menos ínfimas y en cualquier caso irrelevante desde el punto de vista de la acumulación y
circulación del Capital (que no desde el punto de vista de la supervivencia asistida de importantes sectores de la población de las cuencas), ya no es la de otros tiempos, aunque, en este sentido, no podemos dejar de saludar un empuje que sorprendió a la mayoría de la gente dados los efectivos disponibles; en consonancia, el órdago lanzado por el SOMA al Gobierno con un inicio fuerte de las movilizaciones fue, cuando menos, imprudente; tercero, porque el Gobierno acepta de buena
gana el envite y hacen falta algo más que ruedas ardiendo, voladores y bravuconadas varias para doblegar los planes de reestructuración impuestos por las necesidades del Capital internacional (10).
En base a este guión, los capos del SOMA inauguran el gran espectáculo de la lucha de clases con la quema de ruedas en El Monticu (autopista Y) a cara descubierta, con Villa a la cabeza y la gente haciéndose selfies. El 21 de mayo ocho mineros se encierran en un pozo de Santa Cruz del Sil (León).
El 28 de mayo hacen lo propio cinco trabajadores del Pozu Candín (Llangréu) y, al día siguiente, otros siete lo hacen en el Pozu Santiago (concejo de Ayer). Estas acciones, calificadas por los sindicatos como “espontáneas” y llevadas a cabo por “incontrolados” son, al igual que los primeros
cortes de carretera, responsabilidad del SOMA, y causan un gran malestar en CC OO, que se las verá con dificultades para salirse del papel de “segundón” en todo el conflicto (11).

3. La patronal minera apoyará, por acción y omisión, todo el conflicto, con alguna vuelta de petición de vuelta al trabajo ante la necesidad, si no, de tener que cerrar, en el caso de la Hullera Vasco Leonesa. En un sector tan subvencionado y en la tónica general de la “cuestión social” (en su ausencia…), trabajadores y em- presarios sufren por igual los recortes.

4. En consonancia con el guión apuntado, que se entiende aceptado implícitamente por Madrid, maderos,Delegación del Gobierno… los primeros cortes de carretera son masivos, y no se dan enfrentamientos con las FSE. El 30 de mayo se produce la primera carga policial (antidisturbios
de la Guardia Civil) en Campumanes, que pilla por sorpresa al personal y por poco algún compañero no es detenido. El helicóptero aparece por primera vez, pronto será un elemento habitual en los cielos. Para el SOMA, el recorte es un ataque tatcherista para reducir el poder sindical y cerrar las minas (12). El primer enunciado contiene parte de verdad en el momento en que los sindicatos paraestatales ya han cumplido su función histórica de disciplinamiento y liquidación del proletariado en tanto clase, o al menos ya no son tan necesarios en la nueva fase; el segundo es tan disparatado que casi no merecería la pena ni comentarlo, teniendo en cuenta el papel activo del SOMA a la hora de cerrar pozos ayer y hoy (13) , cuando todo su programa máximo en la huelga de 2012 pasa por impedir que cierren los pozos en ese momento, para que puedan hacerlo un poco más tarde, según una agenda capitalista con la que, en general, están de acuerdo y que, ciertamente, el Gobierno de Rajoy modificó por su cuenta y riesgo.

5. El 31 de mayo miles de mineros confluyen en una marcha por La Castellana (Madrid), en un anticipo de lo que vendrá más tarde. Como apuntamos, el guión de protesta sindical clásico no puede reproducirse así como así en la situaciónactual: una típica procesión bajo un sol de justicia, sin ningún incidente de envergadura, acaba con una carga policial dura, decenas de heridos y dos detenidos. En consonancia con lo que apuntábamos en el apartado tercero, a la protesta acude toda la morralla: sindicaleros, dirigentes patronales (Victorino Alonso, Lamelas…), diputados y concejales del PSOE, de IU, de Foro Asturias (que votó los Presupuestos en el Congreso…)… El mitin es también el habitual, con los brindis al sol de rigor y las consignas que nadie con dos
dedos de frente se puede creer: “lucharemos hasta el final”, “no al cierre del sector”, “es por el futuro de los jóvenes y de las comarcas”, etc (14) .

6. Para la segunda semana de junio, la cosa se va complicando. A los paros en la minería se suma la huelga en el transporte (de viajeros y de mercancías). Aunque, por desgracia, no se producirá ninguna clase de confluencia entre los dos conflictos (y está lejos de nuestra intención llorar
porque los sindicatos no la hayan practicado), la coinci-dencia en el tiempo contribuirá durante algunos días a un cierto calentamiento de la calle (desde luego, relativo y siempre a años luz de la imagen distorsionada que ha deslumbrado tanto fuera de Asturias, vía los mass media, las redes sociales o los medios “alternativos”).
El lunes 4 de junio tienen lugar dieciséis cortes de carretera, inaugurando la tónica de los siguientes días de un montón de cortes más o menos breves por todo el territorio asturiano, ahora, en ocasiones, con enfrentamientos con la basura policial. Precisamente se produce en este día la “Batalla de Santa Cristina de L.lena” en las inmediaciones del templo prerrománico, primer en-
frentamiento directo con las fuerzas del orden, tras un corte de carretera masivo. Por edad y trayectoria personal, los mineros no están muy duchos en la pelea callejera y hacen lo que pueden, teniendo que servirse de material de andamiaje de la Iglesia para defenderse; por suerte, y como es habitual, el proletariado aprende rápido pero, por el momento, las carreras por el monte se saldan con cinco detenidos. CC OO, en la incertidumbre general con la que actuará en el conflicto, inicia
una acampada de mineros ante la Delegación del Gobierno en Oviedo (un lugar bastante desolador para escenificar cualquier protesta, pero misteriosamente muy del gusto no obstante de la izquierda y la extrema izquierda), donde no tardarán en recibir alguna empanada de bienvenida cortesía del sr. Gabino de Lorenzo.
Los de Santa Cristina de Lena no son los únicos enfrentamientos de la jornada, produciéndose también enfrentamientos en Vegalencia y sabotajes en la autopista del Huerna (15).
Para algunos de nosotros, que tratábamos de no hacernos demasiadas ilusiones respecto del conflicto, parece que la cosa va volviéndose seria y diversas minorías de “radicales” de distinto pelaje comenzaremos a plantearnos nuestra participación en el mismo.
Quizá sea el lugar de señalar algunas cosas. Las movilizaciones de los mineros (así como las de los astilleros gijoneses y, en menor medida, otras protestas en el metal) siempre han conllevado la participación (más o menos deseada según el caso y el momento histórico) activa de otros proletarios: trabajadores de otros sectores, desempleados, estudiantes, “chicos de la gasolina”, lúmpenes… chusma en general, vamos). Sin ir más lejos, la participación de jóvenes (y no tan jóvenes) radicales en las movilizaciones mineras de enero de 1998 fue notable a la hora de extender las protestas callejeras, si bien nula en la orientación de los acontecimientos (16). Pero, en este caso, ha ocurrido más bien lo contrario, con algunos matices, que comentaremos más adelante. La dirección político-sindical del conflicto minero de 2012 en Asturias (de lo ocurrido en León durante todo el conflicto nuestro conocimiento es menor) no ha escapado en ningún momento de las manos del SOMA, una estructura perfectamente jerarquizada y sin fisuras. La cúpula (y la militancia) de CC OO ha jugado un papel secundario, ambiguo y (por suerte, en la medida que abrió otras posibilidades) contradictorio dadas sus fisuras. A un nivel práctico, de movilizaciones, sorprende el control casi absoluto que también ha ejercido la central sindical socialista. Contrariamente a las per-sonas que la quieren ver por todas partes, la autonomía proletaria ha brillado por su ausencia, desde luego a la hora de conformar un “partido” opuesto al estado de las cosas presente, pero también al nivel más básico de los gestos de rechazo, lo que revela la fortaleza del totalitarismo mercantil y democrático, de la dictadura de la Economía, de la que el control sindical de las cuencas mineras es sólo un aspecto más. Es evidente, claro, que ha habido acciones que han escapado al control del SOMA o de CC OO, incluso al control sindical de cualquier tipo, pero han sido muy pocos los casos. La atonía del proletariado de las cuencas ha sido absoluta, secundando masivamente la agenda sindical y con el papel deseado por ésta de población espectadora; más aún la del resto de Asturias.
Volviendo con la cronología, la pornografía minera comienza a hacer estragos y La Nueva España y las redes (incluso la prensa internacional) dan buena cuenta de ello, llegando los primeros “turistas”. El material audiovisual de este tipo y es muy apreciado por mucha gente, y pocos escapan a su influjo (17).

7. Con este panorama, siguen in crescendo las movilizaciones. El miércoles 6, con la coincidencia mencionada de huelga en el transporte (en la que se producen decenas de sabotajes) y en la minería, y las travesuras de los mineros leoneses y asturianos, se producen 60 cortes de carretera más o menos efímeros y Asturias queda incomunicada con la Meseta durante varias horas. Se producen por separado concentraciones del SOMA y de CC OO. Fuertes enfrentamientos en Ciñera, con cargas brutales de los antidisturbios y toma policial del pueblo (18).
Al día siguiente, se comienza con los cortes de vías de tren (la línea Asturias-León se interrumpe casi todo el día). El día 7, nueva batalla campal en Ciñera, con gran participación de jóvenes proletarios; no será la última

8. El 11 de junio, en una “asamblea” de prejubilados en Llangréu, Maximino García (CC OO Industria) pide una mayor implicación de este sector de la población en el conflicto. La tercera semana comienza de nuevo con un montón de barricadas y más detenciones. Batalla campal en San Román de Bembibre (León).
Capos sindicales de UGT y CC OO se reúnen con el Secretario de Estado de Seguridad, Ignacio Ulloa, y las dos partes se piden mutuamente rebajar el nivel de violencia en los enfrentamientos…(19). En los días anteriores son atacadas varias sedes del Partido Popular en Uviéu, Siero, Avilés, Pola Llaviana, Moreda y Mieres.

9. El viernes 15 temprano, se producen grandes enfrentamientos, que casi llegan al cuerpo a cuerpo, en las inmediaciones del Pozu Sotón (Blimea). Son los primeros de importancia en Asturias, probablemente. Cuatro maderos (supuestamente) resultan heridos, así como tres periodistas
(entre ellos el de La Nueva España, que recibe un pelotazo en el pecho aún sin encontrarse en el lugar de la refriega). El Ministerio del Interior envía dos unidades más de antidisturbios para el fin de semana, 100 hombres en total, de Madrid y Galicia, que se suman a los 250 que ya están ope-
rando, y no descarta enviar más. Hay que mencionar también que las dotaciones se “secretas” también se hacen notar. Varios alcaldes del PP salen a la palestra para criticar la política minera del Gobierno (20).

10. El lunes 18 de junio, jornada de huelga general en Asturias, secundada masivamente, con 50.000 manifestantes en Langreo y 15.000 en León, con unas cuencas rodeadas de barricadas. La nota simpática la pone el hecho de que al final la manifestación sindical, por la tarde, en Langreo, los locales hosteleros abren para facilitar el visionado del partido de la selección…
Durante la mañana, una manifestación convocada por ADEPAVAN, con bastante seguimiento, llega hasta las instalaciones del Pozu Candín (hay que recordar que allí están encerrados cinco mineros), donde les esperan algo nerviosos los líderes del SOMA, aunque finalmente las intervenciones se sitúan dentro del “consenso”…

11. El 21 de junio, CC OO levanta la acampada de Oviedo y se inicia la marcha de 180 mineros a Madrid (60 asturianos + 60 leoneses + 60 aragoneses), totalmente encuadrada por los sindicatos de una manera miserable (21). Irá cosechando solidaridad y despertando emoción allá por donde pase.

12. El 26, en Mieres, se constituye el Colectivo Muyeres del Carbón, con la asistencia de un centenar de ellas (22). Tras algunas jornadas de calma, vuelven las barricadas y las cargas. El 2 de julio son detenidos once mineros en Siero y Ujo tras enfrentamientos con la Guardia Civil; la prensa informa de que con ellos son ya treinta los mineros detenidos desde que se inició el conflicto. Asimismo, la Guardia Civil protesta por la utilización de artefactos caseros para lanzar pelotas de
golf con gran potencia (23). El 3 de julio, el terrorismo policial vuelve a caer sobre Ciñera con gran violencia y dos detenidos (24). El miércoles 4, nueva batalla en torno al Pozu Sotón, que deja algunas de las imágenes más famosas del conflicto y, supuestamente, otros cuatro maderos heridos(25). La Delegación del Gobierno cifra en más de 400.000 euros los desperfectos causados por las protestas a carreteras y en la autopista del Huerna; en cuanto a los gastos policiales, los deja en “millonarios” (26).

13. La noche del jueves 5 al viernes 6 de julio tiene lugar la “Batalla de Pola de Lena”, reseñable por varias razones. Hasta ese momento, según el testimonio de algunos mineros con los que hablamos, había cierto temor a llevar los enfrentamientos a las ciudades, asumiendo explícitamente el posible rechazo de mucha gente. En esta jornada, tras cortar la autopista un grupo, que pasa a lanzar voladores desde un punto alto en las cercanías, intervienen los antidisturbios, pero son
atacados e increpados desde la barriada de Santa Cristina, En las horas siguientes, en un clima casi “insurreccional” para alguno de los presentes, se asiste a duros enfrentamientos con los maderos, con la participación de numerosas personas, mineras y no mineras, y cientos más viéndolo (y grabándolo) todo (27). Los maderos ocasionan grandes destrozos en el barrio y una niña de 5 años resulta herida al reventar una pelota de goma la ventana de su habitación (28) ; otra mujer sufre daños por el impacto de un volador. Como batalla, a nivel estratégico ha sido muy bien planeada. Destaca la participación de gente ajena al sector, primeriza en el caso de Asturias (en cuanto al volumen de implicadas) (29).
14. El viernes 6, horas después de los sucesos de Pola de Lena, las hostilidades se trasladan a las inmediaciones del Pozu Santiago (Caborana), con seis detenidos, de los cuales sólo uno es minero. Uno de los detenidos es un militante del 15M de Mieres. El domingo, las asambleas del 15M llaman a concentrase ante los juzgados de Pola de Lena ante el pase a disposición judicial de los detenidos; se viven momentos de tensión con la policía sindical; la Fiscalía recurrirá la libertad
provisional… El mismo viernes, es atacada la sede del PP en Cangas del Narcea; las asaltantes dejan pintado “Volvemos al 34”. Maximino García, capo de CC OO Industria, asegura que tratará de reconducir las reivindicaciones hacia la vía del diálogo: “Queremos hacer entender a los mineros que el conflicto lo tenemos con el gobierno, no con la policía” (ver prensa del día 8). Durante la madrugada del sábado, asimismo, se quema una barricada en las inmediaciones del decadente evento conocido como “Semana Negra” en Gijón (30).

15. El domingo 8 de julio la marcha minera llega a la Comunidad de Madrid y el día 10 tiene lugar la marcha nocturna hasta la Puerta del Sol, con miles de solidarias custodiando a los mineros. La puesta en escena es impresionante y digna de un Oscar, con las luces de los cascos iluminando la gris noche madrileña. La lucha de los mineros, por lo general, ha sido un referente durante semanas para miles de proletarios en todo el territorio estatal, fácilmente observable en la acogida de Madrid al grito de “Esta es, nuestra selección”, en espera de la gran manifestación prevista para el miércoles, que discurrirá de nuevo por La Castellana (31) .
Para una parte de ese proletariado, el conflicto minero supone también en cierta manera su ajuste de cuentas por el ciclo de protestas inaugurado por el 15M, marcado por la no violencia (no como táctica sino como dogma de fe), no entendiendo que son dos caras de la misma moneda: quemar ruedas, lanzar voladores o incluso pegar tiros puede ser igual (o no) de reformista o “ciudadanista”
que levantar las manitas, lo importante es el contenido de las luchas, no son las formas.

16. La noche del lunes al martes, se produce una nueva batalla campal en la barriada de Santa Cristina, en Pola de Lena, con violentas cargas contra la población, independientemente de que esté participando o no en los enfrentamientos. Hay un deslizamiento en las fuerzas sindicales presentes,
ya que no es el SOMA el que lleva la iniciativa de esta jornada, lo que no va a pasar desapercibido para nadie, empezando por la propia “somafia”. Numerosos jóvenes ajenos a la minería participan en la algarada. Tres personas son detenidas (32).

17. El miércoles 11 de julio, el mismo día que se anuncia otro paquetón de recortes presupuestarios, tiene lugar la esperada manifestación por Madrid que, como era previsible, acaba con cargas policiales brutales y 8 detenidas (33), bajo un sol abrasador y en un entorno urbano poco favorable al ejercicio de la autodefensa proletaria. Miles de personas acompañan las reivindicaciones mineras y llevan las suyas propias, cartografiando el estado del malestar en España. La morralla política, sindical y patronal también está presente, por supuesto. La jefatura policial se escudará en la presencia de grupos antisistema y de personas encapuchadas para defender su actuación. El mismo día, los siete mineros de Bembibre dejan el encierro. Como colofón, en la tarde-noche se reproducirán algunos disturbios por el centro de Madrid, con carreras y quema de contenedores (34).

18. Hay más cosas a destacar en la jornada del 11 de julio. Conforme se difunden las noticias de lo que está ocurriendo en Madrid, las redes sociales “hierven”. Un vecino de La Felguera convoca a través de las mismas una concentración de protesta para esa misma tarde; dos centenares de personas acuden a la llamada, y allí se junta un montón de gente del “activismo” asturiano (otra parte importante ha acudido a Madrid); desde luego, el evento es ajeno completamente al SOMA o a CC OO, y revela cierto potencial mal aprovechado por la minorías más radicales del lugar, en lo que no deja de ser una dejación de funciones, pues oscilan entre un seguidismo calculado respecto de las centrales mineras y la desorientación. Sin presencia policial uniformada a la vista, se parte en manifestación por las calles de la localidad; varios jóvenes vuelcan contenedores, pero apenas se grita nada y el ambiente general es anodino. Al final del paseo, un burócrata de CC OO recién llegado de Madrid consigue, no sin recibir algún insulto, acaparar la atención del personal y dar su visión de los hechos. ¿Cómo en una protesta casi espontánea, en la que prácticamente ningún asistente pertenece a los sindicatos mineros, acaba de una manera tan patética?

19. La manifestación de Madrid marca sin duda un antes y un después. Tras mes y medio de movilizaciones continuas, con un montón de gente al borde del colapso físico y mental por el ritmo de las acciones, tras haber recibido el apoyo (pasivo) de amplios sectores de una población destrozada por la crisis y los recortes, el Gobierno no cede un ápice y el conflicto parece difícil que se pueda mantener por mucho más tiempo en las coordenadas marcadas. El ministro de Industria,
José Manuel Soria, insiste con argumentaciones anteriores: el sector del carbón ha recibido más de 24.000 millones de euros desde 1990 y no se ha producido ninguna reconversión en las comarcas mineras; promete investigar por qué no se ha producido y exigir responsabilidades, algo a todos luces inviable y risible en tanto su partido es igual de responsable en los desmanes que el resto de partidos, sindicatos mineros y empresarios. Toca también el mantra de las prejubilaciones de la hostia que reciben los mineros. La madrugada del domingo al lunes una nueva barricada vuelve
a arder en el entorno de la Semana Negra, en Gijón (35).

20. El lunes 16 de julio, tras 50 días, salen los encerrados de Santiago y Candín, con toda la emoción que implica, tras sendos sermones de Villa en los que se habla incluso de la guerrilla antifranquista; el recibimiento es numeroso en público. Otros cuatro se encierran en Candín y seis más en Nicolasa (Mieres), con la oposición frontal de CC OO, que lleva días hablando de reorientar
las protestas. Al día siguiente, es el SOMA el que anuncia directamente el abandono de los cortes de carretera, para centrarse en consensuar con CC OO y Carbunión (patronal minera) un documento que pueda abrir negociaciones con el gobierno. Es prácticamente el inicio del fin. CC OO da por rota la unidad sindical y, paradó-jicamente, anuncia que seguirá con los cortes, aunque de manera pacífica (¿?); Mino García revela que había prevista una acampada en Madrid al término de la manifestación de la que el SOMA se desentendió sobre la marcha; la nueva fórmula mágica de CC OO se concreta en paseos y sentadas por Oviedo, incluida una visita a Jorge Cordero, desahuciado en huelga de hambre para conseguir la dación en pago, en la Plaza de La Escandalera. En León se producen un par de cortes de carretera el 18. El día 19, en una acción inexplicable, dos grupos de mineros (tres de ellos empleados del Pozu Carrio y otros cuatro de Aragón) acampan en Madrid. El mismo día, las sedes del PSOE en Oviedo y Sama son pintarrajeadas denunciando la hipocresía de este partido. Nuevos cortes en León el día 19, donde se mantiene la unidad sindical (36).

21. Con este panorama de decadencia, el viernes 20 vuelven los cortes a Asturias, por la mañana en Riaño y de noche en Ujo y Figaredo. Noche muy caliente esta última, con batalla campal con los maderos, gran despliegue de voladores y lanzamiento de cócteles molotov. A pesar de llegar a ser
“trending topic” en Twitter, la prensa asturiana silencia totalmente los hechos (sólo anuncia el corte), por motivos evidentes. Señalar también la contundente actuación policial, con entradas en las viviendas (37).

22. El sábado 22 llegan a Madrid las marchas de parados que confluyen desde diversos puntos del territorio. No ha habido ninguna clase de confluencia con la marcha minera.

23. El sindicato USO, con un 10% de representatividad en el sector, y mayoritario en la Hullera Vasco Leonesa, acapara en la fase final del conflicto algún titular. El día 23, uno de los dirigentes estatales de la central, José Vía, clama por el final de la huelga y garantizar la viabilidad del sector vía trasvase de parte de los Fondos Mineros (los destinados a formación y reindustrialización) a la producción (era la propuesta del ministro). Desde su punto de vista, SOMA y CC OO sólo defienden sus intereses y los del “mafioso” Victorino Alonso; estos sindicatos no aceptan esta propuesta,
según el hombre, porque se financian con dichos fondos. Son unas declaraciones de cierto calado y en este sentido las recogemos. Consecuentemente, rápidamente su autor es desautorizado por el secretario general de la USO asturiana, Baragaño, mientras que el SOMA estudia querellarse…
(38) .

24. El miércoles 25, nuevos cortes en Asturias. El 26, las Muyeres del Carbón cortan la entrada al Musel con una sentada (39). El día 29, los mineros de Aragón deciden volver al trabajo (40). El día 30, en una asamblea de afiliados en Oviedo de CC OO, y en un ambiente de abandono de la huelga ante una inminente reunión con el Ministerio(41) , Mino llama a confluir en una masa crítica con otros sectores y a no parcializar los conflictos (¡!)(42) . Los piquetes impiden la reapertura de los economatos de HUNOSA (gestionados por Lacera), decidido por la asamblea de los trabajadores
de los mismos, que habían secundado el paro minero (43). Tal como estaba previsto y sin haber arrancado nada de la esperada reunión, el día 2 de agosto los sindicatos llaman a abandonar la huelga e incorporarse inmediatamente al puesto de trabajo, aunque aseguran que no es el fin de las
movilizaciones, que volverán en septiembre… fin de los encierros. Los empleados de UMINSA (Santa Cruz del Sil, pro-piedad de Victorino Alonso) deciden por mayoría no reincorporarse al trabajo, hasta que la empresa no garantice respetar los puestos y las condiciones de trabajo (con gran lucidez…) (44). La dura realidad se impone, la minería privada no es HUNOSA: Victorino Alonso y demás gentuza, que han apoyado el envite contra el gobierno en defensa de sus intereses de clase, pasan a imponerlos en las nuevas condiciones, pasando a aplicar ellos sus propios recortes: el día 6 ya anuncia recortes salariales de 600 euros.

25. Mucha gente bienintencionada, sobre todo fuera de Asturias, se mostró interesada en contribuir económicamente a las luchas. Con los cortes, los encierros y la épica minera, era fácil dejarse llevar por la imagen de una huelga decimonónica en la que se pasa una bolsa para sufragar la lucha. Aun cuando parece que sí ha habido canalizaciones al margen de los sindicatos mineros, en esto como en todo, ya que estos han llevado el peso del conflicto, hay que hablar de las diversas asignaciones, del dinero para material, etc., en lo que tenemos un conflicto llevado como si fuera un trabajo asalariado. Para más INRI, el SOMA negoció con Cajastur el adelanto de nóminas para afrontar la
huelga…

26. Los mitos y las leyendas es mejor dejarlas para los niños. Como reflexión final, quisiéramos tocar el tema del asamblearismo. Ya hemos hablado de la gente que ve la autonomía y el proletariado salvaje por todas partes. Cabe aquí ajustar cuentas aquí con toda la gente
de fuera de Asturias que fue vendiendo motos de que los sindicatos mineros funcionan de manera distinta a las cúpulas estatales de CC OO y UGT (cuando probablemente son aún peores) o de una dinámica asam- blearia sacada no sé sabe muy bien de donde. Ciertamente, no podemos saberlo todo ni lo que ocurrió en todas partes, pero en principio nos arriesgamos a afirmar que no ha habido una sola asamblea, una asamblea de verdad, con capacidad decisoria e igualdad de los participantes, en todo el conflicto. Habrán tenido lugar asambleas técnicas basadas más o menos en la afinidad
de los grupos pero el “asamblearismo” que impera en la minería, que no es una excepción del panorama laboral y asociativo del resto del país, por más que les duela a muchas, es el asamblearismo de tipo monologuista: chapa del dirigente de turno y a trabajar o pa ́ casa, cuando no directamente el “ordeno y mando”.

EPÍLOGO
Una lucha que iluminó la oscuridad de la crisis para mucha gente, con grandes momentos de heroísmo y a partes iguales de patetismo, con unas mafias sindicales en su salsa y una derrota que deja a los que de verdad creyeron en la lucha en la más absoluta desmoralización, cuando no en una patética espera del día en que los mineros nos vuelvan a salvar. Una huelga finaliza como empezó en la minería pública, condenada al cierre y con diversos cantos de sirena (volver al cielo abierto, por suerte ya descartado; geotermia, etc.), y una verdadera lucha de clases comienza en la minería
privada. En Cangas, en Cerredo, en el Norte de León.Cierre traumático de algunas empresas, en suspensión de pagos, otras funcionando como pueden… para los proletarios, la miseria siempre. Degaña, concejo que llegara a ser el de renta per cápita más alta de Asturias hace unos pocos años,
a pesar de las duras condiciones de la minería privada, con- templa ahora situaciones de hambre y miseria que retrotraen a los tiempos de la posguerra. Huelgas, sabotajes, agresiones físicas a directivos de las empresas de Victorino Alonso, quemas de camiones, recogida de fondos, colectas solidarias…
Con toda la parte despreciable del asunto (el paisaje lunar de Laciana, etc.), muchos empleados de la minería privada son mineros igual que los de HUNOSA, sin embargo, han recibido un 1% de la solidaridad recibida en la huelga de 2012, en la que precisamente un fuerte peso de los cortes y demás corrió a cargo de este sector de trabajadores. La tragedia deja paso a una farsa muy dramática, mientras sindicatos (45) y empresarios no han dejado la comedia.
Se hace necesario seguir combatiendo todas las ilusiones, el análisis racional de la sociedad, el poner los pies en el suelo y ver qué puede dar de sí realmente (y no qué nos gustaría que fuera) un conflicto laboral, por lo menos en las coordenadas presentes de descomposición social y ausencia de otro modelo de sociedad.

Asturias, septiembre 2014

NOTAS:
1] Concretamente, en el primer consejo de ministros, del 30 de diciembre
de 2011, se había incluido el Plan del Carbón 2006-2012 en el paquete de
recortes, pasando la asignación de 703 a 253 millones de euros. Ver Daniel
Mari Ripa, “Las cuencas mineras prenden la mecha” en Diagonal, 21-6-12. La
Unión Europea exige cerrar las minas que no sean productivas en 2018,
según acuerdo adoptado en diciembre de 2010, cuya obediencia acató el
Gobierno de Zapatero enviando su Plan de Cierre a Bruselas en agosto de
2011.
2] Fruto indiscutible de la derrota de este conflicto, derivada del error de cál-
culo en la manera de afrontarlo, el hombre ha pasado a segundo plano, ocu-
pando en la actualidad la dirección José Luis Alperi, un hombre del aparato,
tras un primer congreso en el que prácticamente nadie quiso hacerse cargo
del muerto.
3] Heredado de la configuración sindical del régimen franquista.
4] Lejos de nosotros la intención de jugar al discurso neoliberal de denunciar
el tremendo poder que han acumulado los sindicatos, por lo inverosímil de
la argumentación, es evidente que el papel económico que han jugado los
sindicatos mayoritarios en Asturias es único probablemente en el mundo oc-
cidental y, en consecuencia, en todo el globo…
5] Como fue el Sindicato Regional de la Minería, luego integrado en la Fe-
deración Minero-metalúrgica y en la actualidad funcionando como Federa-
ción de Industria. Para la trayectoria de este sindicato y en general, como
Historia de la minería de las últimas décadas, imprescindible consultar el
libro de Ramón García Piñeiro, Mineros, sindicalismo y huelgas.
6] Un argumento tan evidente ha estado prácticamente ausente, sin em-
bargo, de los análisis sobre las luchas mineras de las últimas décadas, en
consecuencia con unas prácticas más marcadas por las consignas estériles
que por un análisis racional de la situación. Ver, como rara avis, el análisis
del colectivo Etcétera de las huelgas de 1991-92.
7] En Asturias el 15M para entonces ya estaba completamente de capa caída;
en cualquier caso, en una dinámica de reproducción ampliada del gueto, las
activistas surgidas del 15M se han integrado por lo general en lo que ya exis-
tía, o en alguna de las escasas nuevas iniciativas.
8] Previa reestructuración, bien calculados los tiempos, del sector del metal,
astilleros, textil, automóvil…
9] Tema en buena hora puesto de moda por las declaraciones de una de las
vedettes más destacadas de Podemos.
10] Es más o menos banal decir también que, lógicamente, ante la magnitud
del ataque a nuestras condiciones de vida, sólo un proletariado constituidoen clase que suprime el Capital, que lleva en si mismo las condicio-
nes para nuevas relaciones sociales libres, puede pararlo; difícil-
mente lo harán conflictos parcializados que (eso cuando lo hacen)
apelan al resto de proletarios a solidarizarse en tanto que ciudada-
nos, es decir, en cuanto que masa atomizada para la producción
mercantil, “la unidad en la separación”, lo cual lleva inevitablemente
a un callejón sin salida, a la perdición.
11] La Nueva España, 30-5-12; dos de los encerrados en Santiago,
afiliados a CC OO, abandonan inmediatamente el encierro.
12] La Nueva España, 31-5-12.
13] Hace más de veinticinco años (las declaraciones son bien cono-
cidas) “Josiangel” Villa afirmó que por encima de su cadáver cerra-
rían un solo pozo.
14] La Nueva España, 1-6-12.
15] Ver La Nueva España, 5-6-12.
16] Se puede consultar, al respecto, el saludo caluroso al regreso de
la guerra social en el Llar de aquellas fechas, boletín emblemático
de una autonomía juvenil más o menos difusa en transición al anar-
quismo “insurreccionalista”, en unos términos que, hoy en día, sólo
nos pueden sacar los colores; aprovechamos para recomendar la lec-
tura del texto “La ideología asturiana”, publicado en 2008 en Ekintza
Zuzena.
17] Véase por ejemplo el ejemplar salido poco después de la revista
editada en Bruselas Comunismo.
18] La Nueva España, 7 y 8-6-12.
19] La Nueva España, 14-6-12. Días atrás, Villa, en un corte en El
Musel, mientras afirma llevar “sesenta años en esti negociu”, pide
comprensión al jefe de los maderos argumentando que a los policías
también les están recortando en dotaciones de material…
20] La Nueva España, 16-6-12.
21] Referencia al artículo famoso sobre la marcha, buscar en la web
de la radio: http://www.radioqk.org/archives/los-verdaderos-capos-
de-la-mafia-del-carbon/
22] Son, claro está, aunque no las incluyésemos en el reparto de pa-
peles (porque tampoco encaja en el perfil de “gueto activista”), un
actor colectivo a tener en cuenta. No sin dificultades, han desarro-
llado una línea de actuación autónoma respecto de los sindicatos
mineros y, una vez finalizado oficialmente el conflicto, han seguido
haciendo cosas y organizando la solidaridad con la gente que sigue
en la brecha, aunque esto se salga de la cronología que nos hemos
impuesto. Cosa impensable en el caso del SOMA o CC OO, se las
puede ver normalmente en movilizaciones de todo tipo, incluso en
las de la extrema izquierda.
23] La Nueva España, 3-7-12.
24] La Nueva España, 4-7-12.
25] La Nueva España, 5-7-12.
26] La Nueva España, 6-7-12.
27] Hay numerosos testimonios gráficos al respecto.
28] El juicio, con concentraciones solidarias de apoyo, se ha celebrado en
los meses recientes al momento de escribir estas líneas.
29] La Nueva España, 7-7-12.
30] La Nueva España, 7, 8 y 9-7-12.
31] La Nueva España, 11-7-12.
32] La Nueva España, 11-7-12.
33] Se puede oír el testimonio de algunas de las personas detenidas en el
programa “Al Loro” de Radio QK, vocero de la CNT de Uviéu.
http://www.radioqk.org/archives/category/al-loro/ Ninguna es minera, y
uno de ellos fue sacado del autobús cuando ya iban a volver a Asturias.
34] La Nueva España, 12-7-12.
35] El Comercio, 16-7-12. Hay que citar casos como el de Oviedo, cuyo
ayuntamiento, del Partido Popular, tiene derecho a Fondos Mineros por
haber funcionado una minuca en los ochenta en Olloniego; esas partidas
fueron destinadas a la instalación de farolas señoriales por todos los ba-
rrios. Casos como éste hay a patadas y afectan a todos los partidos insti-
tucionales, hasta el tuétano a sindicatos, autoridades y empresarios que
impulsaron un modelo de “reindustrialización” basado en generosas sub-
venciones por montar empresas, contratar a gente en base a listas pro-
porcionadas por el SOMA o CC OO y, con el beneplácito implícito o
explícito de las administraciones, cerrar las empresas en cuanto se pre-
senta la oportunidad. De las pocas empresas creadas para “compensar” el
cierre sistemático de pozos mineros, en la crisis económica presente, no
queda prácticamente ninguna.
36] La Nueva España, 17, 18, 19 y 20-7-12; El Comercio, 19-7-12. Al margen
de otras consideraciones y como la verdad es revolucionaria, es vox populi
en las cuencas que estos encerrados ya suben prácticamente de manera
automática; en muchos casos, si no en todos, son gente del aparato, bien
conocida. Este modelo de recompensas se extiende a algunos represalia-
dos por las protestas, que han ido desfilando por los juzgados en buena
medida a lo largo de este año 2014, por acciones de aquel conflicto, pac-
tando todos penas que no suponen entrada en prisión y soltando un par
de miles de euros. El juicio por los hechos del Pozu Santiago, que se pre-
sume el más complicado por el perfil de los encausados, tiene fecha para
enero de 2015. Según cifras oficiales, el conflicto deja 97 detenidos y 116
maderos heridos (La Nueva España, 19-10-12).
37] La Nueva España, 22-7-12.
38] La Nueva España, 24-7-12 y El Comercio, 25-7-12.
39] La Nueva España, 26 y 27-7-12.
40] La Nueva España, 30-7-12.
41] Sin comentarios, ¿dónde quedó lo de movilizar para negociar, el ABC
del sindicalismo?
42] El Comercio, 31-7-12.
43] El Comercio, 31-7-12 y La Nueva España, 31-7-12.

Racaille nº2:https://revistaracaille.files.wordpress.com/2014/10/chusma21.pdf

2012-05-31_IMG_2012-05-24_01.54.41__8593350
44] La Nueva España, 3-8-12.
4 5] Al igual que su homólogo “Josiangel”, Mino García también dejará la
burocracia de CC OO para seguir en la de IU.

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